Comer, rezar, amar… o… La adultescente Neoyorkina que No vendió su Ferrari

Director: Ryan Murphy
Guión: Jennifer Salt, Ryan Murphy
Protagonistas: Julia Roberts, Javier Bardem, Billy Crudup, Viola Davis, Richard Jenkins, James Franco
País de origen: Estados Unidos
Duración: 132 minutos
Calificación:

Si usted esta esperando una reseña rosa, alabando esta película tan promocionada e incluso vanagloriada por algunos… lo que leerá a continuación no será de su agrado. Sin embargo si quiere otro punto de vista, le invito a pasar.

Confieso que en un principio tenía expectativas altas entorno a la peli, pues se decía que era una muy buena adaptación de un gran Best Seller escrito a partir de las experiencias de viaje de Elizabeth Gilbert, periodista y novelista norteamericana quien se presume se distingue por un encanto particular al escribir – tanto que le financiaron el viaje de descubrimiento personal a cambio de un libro –

En toda teoría la película gira en torno al intento de una mujer independiente de “curarse” de una crisis emocional y espiritual tras un cambio importante en su cómoda vida, que la obliga a enfrentarse a los dilemas que toda crisis emocional que se respete debe contener como: soledad, metas, equilibrio, remordimiento, matrimonio. Si ya de entrada esto suena bastante lugar comunero, la adaptación a la pantalla grande me parece un acercamiento largo y pobre a todos los clichés de “superación personal”.

Ante la necesidad de encontrar una protagonista abierta, sociable, supuestamente aventurera, con hambre de mundo, los creadores optan por Julia Roberts confiando demasiado en su “arrasador encanto”. Aquí esta el principal problema, pues las capacidades histriónicas de Roberts no le dan más que para poner su típica cara de “Mujer Bonita” y uno al final no entiende porqué este personaje debería de generar algún tipo de empatía con el espectador o incluso porqué decide viajar a Italia, India y Bali si en cada locación se encargará de recalcar que no hay nada mejor en el mundo que ser Neoyorkina, blanca, heterosexual, soltera y con el dinero suficiente para comprar ropa en Italia y decorar un cuarto de meditación en su loft.

Y digo que este es el problema principal pues todo el foco recae en Gilbert (Roberts) a quien jamás le crees que alcanzó la iluminación, pues durante su recorrido puedes ver venir el mismo patrón de comportamiento del que supuestamente huyó al momento de hacer su búsqueda. El resto son personajes parcos que no aportan nada más que la incapacidad para evitar caer rendidos ante los encantos de la protagonista, incluso Bardem, quien ejecuta al brasileño más español del mundo lleno de clichés.

¿Lo que yo rescato? La selección musical muy atinada y muy buenas locaciones, sin embargo es lo menos que le podíamos pedir a Ryan Murphy viniendo de Glee. Mi recomendación: Esperen a HBO, o veanla con muchas menos expectativas de las que se prometen.

Prometo reseñas menos malumoradas próximamente, mientras tanto siéntanse libres de decirme que estoy equivocada… o bien compartan mi visión de que esta cinta bien podría llamarse “La Adultescente Neoyorkina que NO vendió su Ferrari” (y viajó por el mundo gratis).