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Christopher Young nos arrastró al infierno

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Muchos de ustedes seguramente ya fueron testigos del regreso de Sam Raimi a lo que mejor sabe hacer, películas de terror.

Con hartas dosis de fluidos viscosos y asquerosos, sustos y referencias al satanismo, una divertida mezcolanza de enfoques culturales sobre lo oculto dentro de la misma cinta (el mexicano, el gitano, el gringo soso, el hindú y algo de europeo) Drag me to hell es una gran cinta que se acaba de sostener con uno de los mejores soundtracks que he escuchado a la fecha.

Christopher Young es uno de los grandes de la música de horror y el suspense, y se aventó con el maestro Raimi la tarea de darle los sonidos correctos a la oda a la LAMIA.

Con un conjunto de chillidos de violín a la antigua usanza, Young abre el escenario con una melódica danza que me llevo justo a un baile como aquel de la casona en Dysneilandia, aunque este baile es mucho más aterrador.

Sonidos que nos remontan a toda clase de películas de miedo desde las clásicas de Universal hasta los nuevos dueños de las pesadillas como Freddy Krueger, pero si remontarnos a un estilo refrito, es un clásico lleno de frescura y novedad este soundtrack.

La calma en “Tale of a haunted banker” y la tensión que genera “Loose teeth” son tan solo un ejemplo de los contrastes de la cacofonía con que Young acompaña las maldiciones de la señora Ganush y la sombra con cabeza de chivo.

Gran película y un gran soundtrack, que si bien será difícil de conseguir en punto de venta, siempre hay una confiable iTune Store para conseguirlo.

Publicado enPopcorn

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