Uno de los rasgos  más impresionantes de Japón es el mantenimiento social tan estricto que le otorgan a sus tradiciones. Tokio es una de las metrópolis más contrastantes del mundo; entre los modernos rascacielos aún sobreviven templos sintoístas y budistas que han resistido el desgaste de los siglos.  

El país del sol naciente pasó de ser la nación más aislada del mundo a una de las potencias económicas más importantes. En todo ese tiempo de reclusión, los nipones se volvieron muy celosos con la idea de compartir sus costumbres, sin embargo, al día de hoy es común encontrar alguna referencia cultural, tecnológica o gastronómica de Japón en cualquier parte del planeta.

En los inicios del siglo XX, el gobierno mexicano quiso fortalecer sus relaciones con Japón y para hacerlo tuvo la intención de teñir de rosa a la capital con el árbol de cerezos representativo del esplendor nipón, sin embargo, las condiciones climáticas de la ciudad no permitían su florecimiento como en otras partes del mundo con temperaturas más frías. Un jardinero llamado Tatsugoro Matsumoto investigó el suelo mexicano y recomendó en su lugar la Jacaranda, el árbol con las flores color lila que desde entonces anuncian el inicio de la primavera en la Ciudad de México.

Aunque en México no tenemos la fortuna de admirar la hermosura del sakura o la flor de cerezo,ya puedes hacerlo con los nuevos ejemplares de G-SHOCK inspirados en la delicada estética de la flor rosada cuyo profundo y emotivo significado sigue siendo nuclear de una de las tradiciones que más fascina a los visitantes de la nación del sol naciente.  

El Hanami, un rito anual que se mantiene desde el siglo VII consiste en la contemplación de las flores de cerezo durante el arranque de la primavera. Esta tradición data de los tiempos de antiguos samuráis que consideraban a los sakuras como una analogía del ciclo de la vida: un pétalo de cerezo que nace pronto caerá del árbol, pero también volverá a brotar de nuevo, y para estos guerreros -que no solían llegar a edades avanzadas- representaba la frágil transformación de la vida y el renacer.

En la actualidad la flor aún conserva el concepto samurái, pero se le agregó más carga simbólica, pues también personifica la sencillez, la belleza de la naturaleza, la inocencia y el respiro que trae la primavera. Cuando un japonés se sienta debajo de un cerezo, reflexiona sobre el carácter pasajero de su vida y las nuevas oportunidades que se avecinan, lo que contribuye a que tenga equilibrio espiritual y emocional.

La colección Sakura incluye tres carátulas emblemáticas de G-SHOCK, como el DW-6900TCB-4 que cuenta con una piel rosada que lo reviste evocando al cerezo en su punto más maduro. El DW-5600TCB-1 tiene como base al icónico cuadro del DW-5600, al que se le incorporó un rostro rosa que rodea la pantalla y que contrasta con su cuerpo oscuro. Finalmente, el GA-100TCB-1A es una pieza digital-análogica a la que se le añadió patrones en color sakura en sus principales elementos, como las manecillas y las líneas que marcan la numeralia. Los tres modelos poseen las distinciones G-SHOCK como máxima resistencia a impactos y aguante de hasta 200 metros bajo el agua.

El sello distintivo de los relojes es una fina silueta de la flor que está ubicada en el anillo de la banda, transportando toda la tranquilidad de la primavera japonesa a la mano del usuario. Cada pieza de la serie SAKURA tiene un costo estimado de $2,700 a $2,900 dependiendo el modelo y está disponible a partir de MARZO en las tiendas G-SHOCK, como en Torre Manacar, en ,el segundo nivel del Centro Comercial Santa Fe, G-SHOCK Plaza la Isla Cancún, 5ª Avenida Playa del Carmen, Plaza de las Américas Veracruz, Midtown Jalisco, Liverpool, El Palacio de Hierro, Joyerías Bizzarro y en línea en www.casioshop.mx