Director: Mike Newell
Guión: Boaz Yakin y Doug Miro
Protagonistas: Jake Gyllenhaal,Gemma Arterton,Ben Kingsley y Alfred Molina
País de Origen: US
Duración: 116mins
Calificación:

El Príncipe de Persia, la última súper producción de los estudios Disney llegó por fin a nuestro país con mucha expectativa, pero no de lo buena que podía ser si no por lo mala que era. Como público dudábamos de la calidad de la cinta pensando que tal vez estaría dirigida hacia los niños y posiblemente el guión estuviera muy cuidado por lo mismo, sin embargo la cinta dio una buena sorpresa y tuvo una buena acogida por los cinéfilos en México.

Comencemos por hablar del director Mike Newell quien se ha encargado de proyectos como Cuatro Bodas y un Funeral y Harry Potter y El Cáliz de Fuego. Newell cuidó su producción, iluminación y muchas de las tomas que son bastante fieles al juego. La ambientación es muy estilo Las Mil y una Noches,  pero ¿y la historia? También es una buena adaptación con un ritmo ágil y por supuesto llena de efectos especiales.

El productor Bruckheimer como siempre nos presenta una cinta enteramente palomera, que no es mala ni cursi y cuyos protagonistas tienen buena química entre ellos. Es cierto que la película está llena de clichés de cintas de aventura y acción. En principio hay un héroe que no quería serlo: el príncipe Dastan interpretado por Jake Gyllenhaal, que encuentra a la princesa Tamina encarnada por Gemma Arterton (posible sucesora de Megan Fox en Transformers 3) quien resulta ser primero su enemiga y luego su aliada. Hay un malvado villano que intenta destruir el mundo: Nizam, papel que esta vez fue dado a Ben Kingsley y por supuesto un patiño Sheik Amar, interpretado por un actor de primer nivel Alfred Molina.

El príncipe Dastan tiene que salvar al mundo del malvado visir que lo engaño a él y lo incriminó de la muerte de su padre y recibirá una ayuda inesperada de una extraña daga que transporta al dueño a través del tiempo, la cual claro es codiciada y debe evitar que caiga en manos de sus enemigos o que sea robada por su dueña, la princesa Tamina.

De las actuaciones poco se puede decir pues ni sobresalen ni decepcionan. Los papeles no demandaban mucho pero son bien logrados. Una de las actuaciones más memorables es la de Alfred Molina, con su boca parlanchina que nos hace reír durante la cinta y el gran trabajo físico de Gyllenhaal, seguramente el público masculino estará muy contento de ver a Gemma Arterton en plena acción.

Dado que la cinta es extraída de un videojuego ésta tenía que estar invadida de acrobacias y muchas peleas así que Gyllenhaal tuvo que entrenar duro para mostrarnos las cualidades de El Príncipe de Persia, teniendo que trabajar mucho en el parkour o arte del desplazamiento. Los practicantes de éste logran trasladarse sobre las azoteas de los edificios de forma ágil. Efectos como las tormentas de arena o las tomas panorámicas son geniales, el movimiento de cámara semeja mucho al del juego de video.

No te la pierdas si te gustan las cintas de acción y aventuras muy entretenidas pero toma en cuenta que no es un filme para ganar un Oscar, es sólo una película palomera.