Director: Roberto Hernández y Geoffrey Smith
Productor: Roberto Hernández
País de origen: México
Duración: 87 mins
Calificación:

En México ser inocente no basta para ser libre…

La disfuncional justicia en México se basa en la ley de la probabilidad o la suerte, si así es, en este país no se necesita un motivo para aprehender a alguien, todo se basa en el azar, como dicen los americanos “bad timing”, para pasar el resto de tus días en la cárcel, aquí solo necesitas estar en el lugar incorrecto en el momento incorrecto.

Esta es la historia de Toño, un trabajador ambulante que sin haber cometido crimen alguno es aprehendido por judiciales en la ciudad de México y acusado sin pruebas del asesinato de un hombre que él no conocía. De la noche a la mañana la vida de Toño se convierte en un infierno, se crea un expediente del caso con pruebas y testigos falsos, el abogado defensor de Toño no hace ningún tipo de esfuerzo por sacarlo y finalmente es sentenciado a 20 años de prisión.

Este documental es un testimonio de lo que ocurre todos los días en nuestro país, de hecho sorprende que no haya sido censurado o las personas involucradas no sufrieran amenazas ya que el tema es delicado y todo cuanto vemos en la pantalla es real , no hay actores, tanto testigos como familiares, abogados y gente del tribunal es real, no hay nada armado, tal vez por eso sea tan impactante ver esta cinta porque cuando una película termina todo vuelve a la normalidad y los actores se retiran a sus casas y a disfrutar de sus vidas, esto es real y al final de cada día Toño regresaba a compartir su celda con 20 personas más.

Sin embargo Toño tuvo la suerte de encontrar gracias a sus amigos y novia a un par de abogados que no quisieron quedarse callados y que tuvieron el valor de denunciar públicamente esta injusticia, Layda Negrete y Roberto Hernández quienes fungen como productores y directores de la cinta y que son abogados de profesión se dieron a la tarea de estudiar el caso de Toño, ellos anteriormente habían realizado un corto documental llamado “El Túnel” denunciando injusticias dentro de un penal. Layda y Roberto consiguieron un abogado defensor de prestigio que estuvo con Toño hasta el final de su proceso.

Las escenas en el tribunal son impactantes, la ironía, la injusticia, la impunidad con la que se desempeña el juez, la abogada legista es apabullante, pareciera salido de un guión de Hollywood, porque a pesar de tener en las manos todo lo necesario para dejar libre a Toño simplemente se ignora y se voltea para otro lado dejándolo en la oscuridad.

Parte importante de la cinta son los detalles, ver la reacción de los testigos, en primera instancia el primo de la persona asesinada, quien siempre se ve alterado y nervioso, los judiciales que ya maleados por el sistema se presentan de lo más tranquilos a rendir una declaración falsa y después se quejan con el juez porque Layda los amenaza con que las cosas no se quedarán así.

La cinta es un enorme trabajo de investigación que se llevó a cabo durante 4 años, las estadísticas que nos presentan son escandalosas y espeluznantes, como ejemplo basta decir que el 95% de las personas que llenan hoy nuestras cárceles no han visto a un juez y no tienen pruebas contra ellos.

La historia del calvario de Toño y su familia, porque cabe recalcar que no sólo sufre el que está adentro, la familia es desgarrada y también recibe maltratos por parte de los custodios cada vez que van a visitar a su ser querido. Sonará trillado pero en esta historia hay una luz al final del túnel, no sabemos porque, pero lo ideal sería no permitir que esta clase de situaciones se siguieran dando en nuestro país. Si quieres ver uno de los mejores trabajos que ha dado el cine mexicano no debes perderte Presunto Culpable.